Técnica y estrategia en el póker
En el póker existe un componente de suerte, es cierto, pues dependiendo de las cartas que tengamos podremos realizar un tipo de partida u otra, pero quien piense que el póker es un simple juego de azar está muy equivocado. En el póker la suerte, el azar, tiene su espacio pero los auténticos protagonistas son la técnica y la estrategia, método por medio del completo conocimiento de las normas en las que se basa este juego de mesa, es decir la técnica competencial del póker y también por medio del procedimiento de este juego que a la vez vendrá muy influida por la estrategia que utilicemos.
Varias técnicas y estrategias en el Póker, un único objetivo
Hablando claro, objetivo solo hay uno, ganar la partida, ahora bien, para lograr ese objetivo cada uno de nosotros, cada uno de los jugadores de póker nos basamos en una serie de técnicas y estrategias que vayan acordes a nuestra forma de ser, jugar y pensar. Hemos de entender el póker como una auténtica puesta en escena en pos de una finalidad, ser los ganadores. ¿Y cómo conseguimos ser los ganadores? Siendo nosotros mismos y utilizando todos aquellos métodos y tácticas que nos hagan sentir seguros y ganadores a lo largo de una sesión de póker. A lo largo de nuestra carrera como jugadores, ante todo hemos de ser honestos con nosotros mismos, es decir, no querer jugar al póker, no querer desarrollar nuestras partidas como no somos nosotros como personas. Por ejemplo, si no somos pacientes en el día a día no podemos pretender ser pacientes en la partida de póker, no es que no nos vaya bien no ser pacientes, de lo que se trata es de ser honestos con aquello que somos, perfeccionar y progresar en todo aquello que podamos mejorar, pero sobretodo sacar resultado positivo y potenciar aquello que somos.
El póker es un juego sutil de miradas, de gestos, de persuasión, de mentira. El jugador de póker profesional sabe jugar realizando la gestualidad apropiada y utilizando el vocabulario adecuado, por eso escondernos tras una fachada que no sea acorde a lo que somos sino a lo que queremos ser nos dificultará desarrollarnos con naturalidad y lo podemos pagar caro, ¿y qué hacer cuando nuestras formas de actuar en el juego no son acordes a un buen jugador de póker? regresando a lo comentado anteriormente, no podemos pretender ser unos jugadores de póker pacientes si en la vida misma no lo somos y entendiendo que en el póker ser paciente es una virtud, ¿Qué ocurre entonces? ¿Si no tenemos la cualidad de la paciencia en nuestro “catalogo” personal ya no somos válidos para jugar al póker? No, no es así, ni mucho menos, ninguno de nosotros, ninguno de los que jugamos al póker podemos ser el jugador diez, ninguno podemos reunir todas las características que según manual sería el jugador de póker perfecto. Eso no sucede ni en este juego ni en ningún otro, así como en ningún ámbito de la vida, ¿entonces de qué se tratará? Se trata de minimizar aquellas características nuestras que sean a priori contraproducentes para ser un buen y exitoso jugador de póker y por el contrario nos deberemos encargar de potenciar aquellas partes de nosotros mismos que podamos explotar como cualidades beneficiosas en el juego, es decir, el error para en este caso el póker no será no ser paciente, el error sería basar una estrategia de juego basada en la paciencia, por el contrario una buena opción ganadora podría ser, ya que somos poco pacientes, basar nuestra táctica de juego por ejemplo en la impulsividad que pueda dejar en fuera de juego al contrario. En otras palabras, convertir nuestros puntos fuertes en armas que cubran nuestros flancos débiles y que ataquen al contrario a través de nuestras fortalezas y, mejor aun si somos perspicaces y sabemos captar sus debilidades.
¿Y todo lo explicado es garantía de éxito? No, no existe la varita mágica que nos lleve al éxito. El triunfo se consigue mediante dedicación al póker, talento y una pizca de suerte como se ha mencionado. Esa mezcla, basada en la máxima competencia técnica, en el trabajo diario y constante, en la utilización de un método propio y depurado, una estrategia ganadora y acorde a nuestra personalidad, con un poco de fortuna y talento innato es lo que nos dará máximas posibilidades de éxito en este juego, en esta pasión por el póker, en esta dedicación que nos mueve día a día.
Resumiendo, si deseamos ser unos excelentes jugadores de póker deberemos trabajar muy duro, solo el esfuerzo perseverante y el conocimiento perfecto del póker nos permitirá acceder a esa pizca de suerte que se menciona y a la explosión del talento que llevamos dentro y es bien seguro que batiendo todos estos componentes podremos ganar a cualquier contrincante, y porque no llenar nuestra cartera con importantes ingresos.
