Personalidad, factor decisivo para ser un buen jugador de póker
Los que jugamos al póker por mero entretenimiento o placer no nos lo planteamos, pero muchos de nuestros compañeros, los cuales encuentran en el póker además de entretenimiento o placer una profesión o como mínimo una dedicación muy avanzada requieren ya no solo de unas técnicas y estrategias determinadas para desarrollarse exitosamente en el mundo del póker, sino que se requieren de unas habilidades y características personales y de una personalidad determinada para ya no solo desarrollarse exitosamente en este mundo, sino para triunfar en este juego.
Técnica + estrategia + personalidad adecuada = éxito
Esta fórmula que da nombre al subtítulo de este artículo bien nos puede mostrar la fórmula adecuada del jugador de póker, siendo además una fórmula fidedigna y completa, es decir como en muchos otros ámbitos la suma de estos tres factores será un aliado indispensable para lograr el éxito, pero la ausencia de uno de ellos nos puede imposibilitar el éxito, es decir, podemos ser por ejemplo unos grandes estrategas o podemos ser unos excelentes conocedores de todas las técnicas del juego, podemos tener unas competencias elevadísimas pero si ello no lo conjugamos con las cualidades y competencias de personalidad adecuadas al póker el resultado de la fórmula nunca nos será plenamente positivo.
Lo anteriormente dicho sucede en muchos casos, en el escritor, en el empresario, en el músico y en muchas otras profesiones y ámbitos, pero en el mundo del póker por la idiosincrasia propia del mismo esta necesidad de además de ser unos buenos estrategas y de disponer de unas excelentes competencias técnicas y personales adecuadas al juego destaca enormemente, por el componente de puesta en escena y de juego psicológico que supone el póker, ¿pero cuáles son las características básicas que debemos reunir si queremos ser excelentes jugadores de póker? veámoslo.
Cualidades clave
Primero hay que decir que no hemos de confundir cualidades con el perfil de jugador, aunque evidentemente nuestro perfil bien sea de jugador de póker agresivo o pasivo o cualquier otro ira ligado a una u otras cualidades personales y tampoco hemos de confundir aquellas características de personalidad apropiadas para este juego con aquellas cualidades de mantenimiento que nos ayudaran a sacar lo mejor de nosotros mismos como pueden ser mantener una correcta dieta alimenticia o el practicar unos determinados ejercicios, pues si bien todo ello contribuirá a que seamos unos exitosos jugadores de póker ello en sí mismo no son patrones de personalidad del jugador, como tampoco es un patrón de personalidad ,pero que también influye decisivamente en el posible éxito nuestro en el mundo del póker, el talento innato que un jugador de póker pueda poseer. Luego también hay otros factores que son apropiados para el mundo del póker como puede ser el vestuario, la indumentaria que luzcamos para jugar nuestras partidas que si bien es pieza importante, y para muchos otros clave de nuestra puesta en escena en el póker y que incluso podrá influir en la percepción, en lo que transmitiremos a los oponentes y seguidores, en si misma tampoco es una cualidad de la personalidad, aunque a través de la indumentaria o vestimenta, y también de los gestos, posturas, se pueda o no se pueda dejar ver o entrever parte de la misma.
Una vez visto esto podemos adentrarnos única y exclusivamente en aquellas características o cualidades que nos será necesario que reunamos en mayor o menor medida y en una u otra determinada proporción para que logremos en el póker el mayor de nuestros éxitos:
Para empezar un buen jugador de póker tiene que ser un jugador disciplinado, con una alta resistencia al fracaso y con una gran motivación por ganar, pero siempre sin perder la disciplina ni la coherencia en la administración de los recursos, por tanto debemos de ser responsables económicamente y lineales sin altos ni bajos en las decisiones que afecten a la administración del dinero. Un buen jugador de mesa tiene que saber administrar tanto el dinero, como los riesgos asociados a este tipo de apuestas, y a su vez debemos saber administrar adecuadamente los tiempos, la situación, la escena, para controlar esa situación debemos tener grandes dosis de actor, de observación e intuición y de perspicacia, de sutileza y empatía para captar los detalles del otro y poder predecir, leer la posible actuación del contrincante. A la vez debemos de ser altamente perseverantes en la exigencia para mejorar día a día y debemos de ser lo suficientemente humildes para aceptar que por mucho que mejoremos siempre podremos llegar a más y lo suficientemente poco egocéntricos para aceptar que siempre habrá alguien mejor que nosotros y por ello deberemos ser capaces de reconocer nuestros límites y aceptarlos y luchar para superarlos, pero también aceptar aquello que no podemos ser, ya no tanto en lo que se refiere a nuestros límites sino sobre todo en lo que se refiere a perfil de jugador de póker, debemos aceptar como somos para competir desde lo que somos.
Esto solo nos servirá como indicadores posibilitadores del triunfo, no como el éxito en sí mismo, pero sin duda si nos gusta el póker y reunimos estas condiciones tenemos muchos números para triunfar en el.
