Jugar Póker con responsabilidad

El mundo del juego y de las apuestas siempre ha tenido entre sus detractores a los que acusan al casino o póker por ejemplo de causantes de la problemática de la ludopatía, es decir a la problemática de esas personas que por un trastorno mental dejan de ver una visita al casino, una partida de póker o una apuesta a sus números favoritos como un acto de diversión y de placer y pasan a convertirse en esclavos de ello, en dependientes de una forma malsana y que lleva a originarles grandes problemas mentales, afectando negativamente en todos ámbitos de la vida ocasionando graves conflictos económicos, sociales o profesionales, pero en lugar de llevarnos a condenar el juego o la apuesta en si mismo eso debería dar lugar a una serena y justa reflexión.

Buenos instrumentos, malos usos

El póker, un casino o unas apuestas a cualquier juego no son malos en sí  mismo. En la vida en general hay pocas cosas malas en sí mismas, otra cosa es el mal uso que hacemos de ellas y los problemas que ello nos puede acarrear. Es muy injusto acusar a los casinos de los problemas de la ludopatía, cuando precisamente ellos son los primeros interesados en promover un uso fiel y duradero de los servicios con sus clientes e invierten cantidades económicas muy importantes en promover un uso adecuado de los mismos. También es inaceptable demonizar a los practicantes, a los que somos seguidores de este tipo de actividades y ocio tratándonos de viciosos, enfermos o ludópatas en potencia, pues nada más lejos de la realidad, pues todo ello es un estado que existe, una realidad muy dura y cruel para quien la sufre pero afortunadamente podemos decir que afecta a una minoría de las personas que tenemos el sano placer de jugar nuestras partidas de póker, de realizar nuestras apuestas o de efectuar nuestros recorridos por los casinos del mundo, para la mayoría de nosotros el casino o las partidas de los juegos de mesa no son otra cosa que fuente de diversión y de placer.

Tratamiento necesario

Ahora bien, hay que reconocer que aunque la ludopatía afecte a un número muy minoritario de todos los que somos jugadores y seguidores habituales de los casinos y demás lugares donde se practican juegos de mesa, apuestas y similares, para las personas afectadas puede suponer como hemos dicho un desastre de incalculables consecuencias, de tan amplias consecuencias que le lleve a la ruina personal, profesional y económica, por ello se hace más que necesario unas políticas activas de prevención y una apuesta más que decidida por un uso responsable del juego, y como en todo disponer de una buena información y formación sobre los riesgos y bondades de los juegos de mesa nos será muy útil para saber dar un uso adecuado a nuestra pasión, de otra manera lo que para nosotros hoy es el cielo, mañana puede conducirnos directamente al infierno.

Nuevas formas, nuevos riesgos

Hemos hablado del riesgo asociado a los juegos de mesa y apuestas, hemos descriminalizado al sector y hemos visto como se individualizaba el problema y con ello la solución, hemos visto como se hacen más que nunca necesarias políticas activas de tratamiento para los ludópatas, pero estas políticas aún son más eficaces si las practicamos desde la prevención, formación e información sobre los usos responsables de este tipo de ocio, pero todo ello no estaría completo si no hablásemos de la revolución que ha supuesto también para el ámbito de las ludopatías la eclosión y despegue de los casinos online, de las partidas de póker en la intimidad y por tanto en el anonimato del hogar y de la posibilidad de jugar sin parar en cualquier hora y lugar. Todo ello que ha supuesto una gran ventaja para el común de los mortales, pero también ha supuesto un auténtico quebradero de cabeza y problema para los aquejados de ludopatía y para los que llevan su tratamiento, pues evidentemente esta forma virtual de jugar a facilitado enormemente el acceso a casinos, salas de póker y demás, ya que permite jugar casi por impulso y sin tener el momento de reflexión que antes significaba desplazarse hasta el casino o mesa de póker en cuestión. Otro factor fundamental es que al pagar con dinero de forma electrónica, aunque gastemos lo mismo e incluso más, en realidad la percepción humana es que no gastamos nada, pues no vemos fluir los billetes por delante de nuestros ojos, todo ello conjuntamente con la adopción habitualmente de apuestas menos calculadas o más arriesgadas hacen del juego online un peligro potencial para el ludópata, pero como decíamos en la primera parte del artículo hemos de circunscribirlo en eso, un peligro potencial e individual para el ludópata, no para los que somos jugadores, para los que el juego, casino o póker virtual ha puesto en nuestras manos una opción más de disfrute de nuestros juegos y momentos mágicos.

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